Estación de
incompetencia n° 8:
MINAS DE ALMADÉN
Dime
amigo, ¿qué ha pasado por
tus años, que aún son pocos, que tanto te cambió?
¿Dónde
vive tu sonrisa? ¿Dime quién te la robó?
¿Qué
pasó en tu cara?
¿Qué
pasó en tu voz?
¿Y en
tus brazos, que en otro tiempo tanta fuerza les dio Dios?
Dime
cómo y dime quién te consumió.
Más de
dos mil años de historia de explotación minera, un sitio privilegiado en
la historia de nuestro País.
Generaciones
enteras de hombres
puestas al servicio de una producción que garantizara la entrada de divisas
a las arcas públicas.
Una
entidad que controlaba la vida entera de una comarca, no sólo como motor
económico, también social, escuela, polideportivo, economato, un poder
omnipresente, una loba que nos amamantaba y nos protegía pero que, como
buena loba, no dejaba que nadie se metiera en su territorio.
Lentamente,
desde finales de los setenta, empezó a languidecer y a ser liquidada y
desmembrada por gestores sin escrúpulos que lapidaron todas las ayudas
que llegaron para su reconversión.
Una
empresa, con más de 2000 trabajadores, no puede desaparecer sin que un
porcentaje importante de ellos sean reconvertidos en otras actividades.
No
supimos alzar la voz y
reclamar una alternativa al cese de la actividad minera.
El conformismo
y egoísmo, al no pensar en las generaciones futuras, se apoderó de
todos aquellos que podían haber luchado por no liquidar una comarca entera.
Pero,
a pesar de todo,
¿la
Comarca de Almadén debe morir?
¿Se
merecen todos aquellos que se dejaron la piel y pueblan nuestros cementerios,
que dejemos morir, sin luchar, lo que ellos levantaron?
No es
la primera vez que se intenta aglutinar los esfuerzos, luchar todos juntos,
pero siempre la política nos ha terminado separando.
No nos
quedan muchas oportunidades, debemos unirnos para luchar por un futuro de esperanza
y lejos de intereses partidistas.
Por
respeto a nuestro pasado, luchemos por nuestro futuro.
Del Pozo Se Sale
Comarca de Almadén, 8 de agosto de 2020
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